Mara Santibáñez


Mirar hacia abajo


 

 

“Mirar Hacia Abajo” fue el nombre que recibió mi primera exposición  individual y única, hasta ahora, dedicada exclusivamente a la pintura. Realizada en el en el Instituto Chileno Israelí de Cultura, en Santiago de Chile el año 2001.

En las imágenes reunidas aquí, se presentan trabajos que estuvieron en esa exposición y algunos que corresponden a la  indagación previa.

Las primeras pinturas: alfombra de piso, ripio y cemento son las que pude rescatar de una serie de  trabajos de representación de distintos pisos, suelos, pavimento,  o tramas textiles (todas óleos sobre tela de 50 x 50cm). Indagación que nació en el taller de Gonzalo Díaz, al interior de la escuela de arte de la Universidad de Chile. Una vez que terminé la “alfombra de piso” -aquella rosada que hoy, 17 años después, ha perdido la enorme gama de tonos que tenía- y hablando con Alejandra Wolff, quién era ayudante del taller en aquel entonces, convenimos en hacer una tela, de esas características, pero enorme. Ahí nacen dos de las telas de gran formato  que formaron parte de mi examen para la licenciatura en artes Visuales: Trama Carnación (óleo sobre tela. 180 x 240cm), es una tela de gran formato, pintada con espátula, donde fui explorando las posibilidad de cruzar la técnica pictórica, con la noción de tejido, que el modelo inicial (la alfombra) tenía. Ocupé una reducida paleta de colores que utilizaba para traducir la carne (ocre, rojo cadmio claro, blanco, y algún otro que no recuerdo). Se trataba entonces, de una suerte de  “pellejo” estirado, una alfombra de carne, una superficie pictórica muy cargada de materia.  La segunda tela (Trama azul y tierra, óleo sobre tela. 180 x 240cm) intenté hacer literal la cuestión del tejido, y con óleo, comencé a fabricar hilos de pintura, algo así como una pintura- telar, una pintura más bien lineal. La mezcla del azul ultramar con la tierra de siena tostado, produce un tono muy bajo, similar al negro,  negro óptico. Por eso trabajé con estos dos colores, que en vez de mezclarse aditivamente, en esta tela se interceptaban por líneas de pintura.  Los registros de esas inmensas telas se han destruido y los que restan son muy malos, pero quedan las imágenes de detalle donde puede verse un poco de lo que digo, las imágenes de las obras completas, son sólo una referencia pero no dan cuenta de la magnitud de la carga de pintura que ellas tenían. Ahora ya no tengo esas pinturas, las compró un hotel, nunca las firmé. Un día fui a aquel hotel en Calama, el cuadro azul había sido cortado en dos. Quise llevármelos, no sé si siguen ahí, pero toda la densidad detrás de esos trabajos, ahora son sólo la decoración del restaurant de un hotel.  Nadie supo decirme, quién era el autor de esas pinturas, cuando pregunté….

 

Desde este trabajo comencé a indagar en esta relación pintura-tejido, a través de esta técnica particular, realicé una serie de “tejidos/pinturas” con variaciones sutiles de tonos. Esas series dieron cuerpo a la exposición “Mirar hacia Abajo”. La mirada hacia abajo me interesaba como la mirada detenida y silenciosa, que de tanto observar concluye por borronear los contornos. Los objetos pierden profundidad y volumen, y se funden hasta desaparecer. Es aquella mirada que divaga y se disuelve con el pensamiento igual como la forma con el fondo. Mirada que se evade y que, sin embargo, se debe exclusivamente a la observación de un mismo punto, detenidamente, acuciosamente, detalladamente, como si se quisiera develar el tejido en la pintura, los puntos en la impresión, el espesor del aire. El “mirar hacia abajo”, en ésta, como en todos mis trabajos  convoca una visualidad asociada a la observación que divaga y que se pierde cegada en pensamientos.

Entonces, lo que aquí hay, son algunas imágenes que pude rescatar de una serie compuesta por varios dípticos y obras en óleo sobre tela de diversos formatos (casi todos cuadrados), que van del 30x30, al 240 x 180cm.

 

Lectura Crítica. “MEDIO-DESNUDO”  María Elena  Muñoz.